viernes, 6 de junio de 2014

Jose Tomas indulta a Ingrato en Nimes

Jose Tomas indulta a Ingrato en Nimes



«Ingrato» no salió de los mares como aquel hermoso ensabanado que Minos pidió a Poseidón con el propósito de sacrificarlo, pero al que perdonó la vida atraído por su singular belleza. «Ingrato», un toro guapo como el de la copla, nació en Castillo de las Guardas. Y allí regresó el pasado martes, entre heridas y aureolas, como un soldado que marcha a la guerra y pelea por ver de nuevo su tierra y sus amores: un harén de 25 vacas le aguarda a partir de enero para transmitir su legado de bravura a la savia nueva.

Sus armónicas hechuras enamoraron a José Tomás, pues el propio matador lo eligió, siempre guiado por el sabio consejo ganadero. «Vino este verano a la finca y le encantó; desde primera hora hubo una comunión única». José Tomás fue desde aquel día Picasso, el artista cautivado por su modelo, «Ingrato». Conjunción astral para que asomase el pañuelo mandarina en el coliseo nimeño. «Fue una tarde memorable. "Ingrato" ha venido a quitarle el "in" a toda la ingratitud que hay en la Tauromaquia. Ha sido una bonoloto. Ha venido a que se hable de la Fiesta de las emociones, de un torero que toreó sin ayuda, con verdad por la izquierda y por la derecha, con una perfección sublime y una embestida cada vez más perfecta».

Fuente: ROSARIO PÉREZ / SEVILLA

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