Una mujer norteamericana que destacó en el mundo de toro en la década de los cincuenta fue Bette Ford, nacida un 24 de junio de 1937 en McKeesport, Pennsylvania, Su carrera comenzó como modelo y actriz, pasando posteriormente a interesarse por las corridas de toros, convirtiéndose en la primer torero americano que actuaba en la Plaza México, haciendo historia para los Estados Unidos.
Bette Ford ( Harriet Elizabeth Dingeldein ) se enamoró de los toros en un viaje que hizo a Bogotá, Colombia, y poco después se trasladó a México para comenzar su entrenamiento. Trabajó tenazmente y a los tres años fue reconocida como una de los diez primeros toreros del escalafón en América Central, actuando por todo México, Panamá y Filipinas, donde recibió una mención por su valentía, retirándose de la profesión después de haber actuado en más de 200 festejos.
En 2007, Bette fue reconocida en el Salón de la Fama de McKeesport como una más de los 70
grandes héroes del deporte americano y, tanto el McKeesport Heritage Museum como el Museo del Capitolio de Harrisburg Estado, incluyen a Bette como una de las grandes figuras de América.
BARRERA DE SOL
CARTEL MEXICANO
Por Manolo de la Laguna
De repente nos apareció una infección cutánea que nos trajo a mal traer, al grado de que tuvimos que recurrir a los servicios profesionales del jefe de nuestros servicios médicos quien es un dermatólogo militar y santo remedio, despuès de algunos días de tratamiento, el mal ha comenzao a ceder y estamos listos para lo que sigue.
Por lo pronto el que dio señales de vida fue Espectáculos Taurinos de México, quien hace unos día
envió un boletín informativo a todos los medios, para dar a conocer un cartel y su respectivo encierro, porque el próximo 17 de agosto, dará otra corrida nocturna en la tradicional plaza de toros "Alberto Balderas".
La gallera taurina de ambos laos del río Bravo, ya anda albortá y comenzó a echarle al cochinito, pues aunque sea de noche er festejo, estará haciendo un calorón y habrá que refrescar el gaznate, so pena de salir deshidratao der coso.
El cartel es de toreros mexicanos, tiene sabor a pulque, a tequila a sotol y la gandería de Vista Hermosa, puede llenar las espectativas de los aficionados fronterizos, en cuanto a bravura y trapío de sus animales, porque son éstos los que dan verdad a la más bella de todas las fiestas, la fiesta brava.
Será la tercera corrida del año y si bien septiembre es el mes de las patria, el cartel, en esta ocasión, puede prender el ánimo de los diletantes a la fiesta brava y quizá disfruten de otro festejo para celebrar con bombo y platillo, un aniversario más de la Gesta de la Independencia de México.
El primer espada de este festejo nocturno, es un torero mexicano que anda en su campaña de despedida de los ruedos mexicanos y lleva por nombre Alfredo Rios, "El Conde", siguiéndole por antigüedad Uriel Moreno, "EL Zapata·" y cerrando la terna, el torero de la casa Antonio García, "El Chihuahua".
Tres toreros mexicanos completos tratarán de llevarse el triunfo, ambos domeñan los 3 tercios 3 y tienen cartel en la frontera, su toreo es espectacular y emociona al tendido, donde la Sombra del Caudillo, perdón, donde la sombra del torero de casa, Er Chihuahua, saldrá a por todas, para meter en la canasta a la conocedora afición rivereña y salir a hombros y por la puerta grande.
Entonces ya lo sabes amable lectora (or), ve haciendo tu guardadito para que, en compañìa de la familia o de quien tú quieras, disfrutes de la tercer corrida del año en la plaza de toros "Alberto Balderas", el próximo viernes 17 de agosto a las ocho de la noche. Vale.
Miércoles 29: Toros de Buenavista para Gabriel Picazo, Chechu y Juan Pablo Sánchez.
Viernes 31: Corrida de rejones Toros de Castilblanco para Andy Cartagena, Diego Ventura y Noelia Mota (nocturna).
Sábado, 1 de septiembre: Toros de Victoriano del Río para Morante de la Puebla, El Juli y Miguel Ángel Perera.
Domingo 2: Novillos de Fuente Ymbro para Gómez del Pilar, Rafael Cerro y Román.
Los encierros de San Sebastián de los Reyes son una tradición popular española que fue declarada por el Pleno del Ayuntamiento Bien de Interés Cultural.1 Asimismo, las fiestas en las que se enmarca este espectáculo taurino están declaradas Interés Turístico Nacional que se celebran a finales de agosto,2 coincidiendo con la fiestas en honor al Cristo de los Remedios,
José Tomás Román: «Mi hijo lleva mucho tiempo sin torear y lo necesita»
Miradas afiladas en el patio de cuadrillas. José Tomás y El Juli, frente a frente. El estreno del torero de Galapagar convirtió las calles pacenses en el metro neoyorquino en hora punta. La alfombra roja se desplegó en Badajoz desde pensiones, hostales y hoteles de cinco estrellas para inyectar más euros en un día que una película de Oscar. Compartía cartelera con un actor de máximo nivel, Julián López, y otro que no quiso ejercer de secundario, Juan José Padilla.
Los ojos de los rebosantes tendidos filmaron cada uno de los pasos del fenómeno de Galapagar. Espigado como un junco en el interior de su terno cobalto y oro, con el pelo encenizado y alguna tibia sonrisa dentro de su curtido rostro, saludó una grandiosa ovación junto a sus compañeros al desperezarse el paseíllo. Era el primero de su microtemporada de solo tres corridas.
Zurdazos del Prado
Nueve meses después de su (pen)último paseíllo en Barcelona, sus telas parieron un espectáculo excepcional. Bestial la serie de broche. Al natural. Zurdazos antológicos, dignos de enmarcar en el mismísimo Museo del Prado. Como cantó Moratín a Belmonte, ofrece arrogante el corazón que hiera, tirando de la embestida con una pureza cristalina, sin trampa ni cartón.
Antes había toreado sobre ambos pitones con la verdad por delante, siempre por encima de un toro con el que todo lo hizo el fenómeno madrileño. De aperitivo había trasladado el runrún a los tendidos cuando se echó el capote a la espalda y quitó por gaoneras de infarto. La espada, pese a caer algo desprendida, desató la pañolada y dio una apoteósica vuelta al ruedo con el doble trofeo.
El acabóse, a cámara lenta
Una oreja había paseado ya en su primero. José Tomás traía en este tardío arranque de temporada (demasiado breve) una lentitud pasmosa. Los antiguos decían «ars longa, vita brevis». Si el buen amor y el ritmo de las buenas cosechas es lento, el torero siguió la máxima a rajatabla. ¡No se puede torear más despacio! Si la arena de los relojes dejó de deslizarse con el capote en ese quite en el que combinó un mixto de chicuelinas y delantales, con estatuarios de idéntico corte aquello fue el acabóse. Todo a cámara lenta. Brotaron luego los derechazos con la muleta adelantada -algunos con ella más retrasadita-, conduciéndolos hasta la cadera o hasta donde el toro permitía, que no era ningún dechado de bravura precisamente. A izquierdas también se recreó hasta acabar con derechazos a pies juntos, engarzado a una espaldina y un pase de pecho de pitón a rabo. Regaló su cuerpo en la manoletinas, mientras escarbaba «Lechuguero», que no sirvió para sembrar una gran faena pero sí para ver la dimensión de este torero.
Arde la plaza
Si las miradas estaban centradas en JT, El Juli demostró por qué es máxima figura del toreo. Mucho mérito tenía torear con su grave lesión en el hombro. Igual le dio que los médicos desaconsejasen el esfuerzo, este héroe tiene raza para eso y más. Hasta con el brazo en cabestrillo hubiese toreado.
En medio del calor africano, ardió la plaza con chicuelinas de mano baja y ceñidísimas. Abelmontados molinetes nada efectistas y de toreo auténtico, en el prólogo de una importantísima faena. Midió a la perfección tiempos y distancias. Largo y profundo llevó el toro a derechas. «Tripulante» embestía con un ritmo excepcional y Julián lo toreó a la perfección. Todo por abajo, con poder y variedad. Las dos orejas fueron incontestables.
El graderío, blanca sábana
Si el madrileño encandiló con el bueno, también dio una lección con el más remiso a perseguir los engaños. Se puso en el sitio y con asombrosa técnica cuajó una faena rubricada con un volapié. El graderío se tornó en una blanca sábana y le recompensaron con otras dos orejas.
Un premio se llevó Juan José Padilla del cuarto, con el que se resarció tras la insulsa labor al primero, que humilló en el capote y cumplió en el caballo, pero luego se quedó cortito. Pisó más el acelerador con «Jaranero», al que recibió con vibrantes verónicas y frente al que arriesgó en banderillas. Qué mérito tiene medir las distancias con un parche en el ojo. El público agradeció el esfuerzo del Ciclón de Jerez, un auténtico tornado con muletazos rodilla en tierra y desplantes encorajinados en un capítulo que se convirtió en un largometraje.
Por la puerta grande se marcharon José Tomás y El Juli tras brindar una tarde de toreo auténtico, de toreo de ayer, de hoy y de siempre, en carne viva, de ese toreo doliente que desgarra las almas pero que da significado a la vida. Vivir sin torear no es vivir.