miércoles, 16 de mayo de 2012

Julio Aparicio, que no pudo


Diario de León | Miércoles, 16 de mayo de 2012


Gallo nos lo puso fácil a los cronistas con su apellido: se la jugó con valor ante su lote y fue lo más destacado, para bien, del día del Patrón. Para mal ya teníamos a un vergonzoso Julio Aparicio, que no pudo estar peor con percal, flámula y tizona. Y para nada se visitó de luces Curro Díaz con dos bicornes imposibles para el lucimiento dentro de un encierro bien presentado pero con muchos problemas.
Ea. San Isidro, quien tantas veces levantó la Feria y nos deleitó con una corrida brillante en su festividad, no obró ningún milagro religioso ni laico ni 'na' y el festejo transcurrió con escaso fuste artístico y lidiador, a excepción de Eduardo Gallo, que tras su buena tarde el pasado domingo entró en sustitución del herido Ángel Teruel. El salmantino echó mano de su apellido y reverdeció algunos laureles, sobre todo arrojando el naipe del valor y la testosterona, aunque no pudo alcanzar el triunfo que soñaba. Pero ante tanta mediocridad, y falta de ilusión, de la mayoría de sus compañeros de escalafón que ya han suspendido en este abono, sus destellos le hacen merecedor de un nuevo paseíllo.

Y es que el encierro de El Ventorrilo, al margen de que por fin nos permitió ver una excelente presentación, sólo aportó fuerza y un cumplimiento desigual ante los pencos, a los que derribaron en varias ocasiones. Pero su mansedumbre se fue desarrollando a lo largo de la lidia, quedando dificultosos en el último tercio. Se supone que los de Julio Aparicio también, porque el sevillano -recibido con una ovación en recuerdo de su terrorífica cornada en la boca en este escenario hace dos años-, pleno de jinda y desvergüenza, no quiso ni verlos en una actuación bochornosa y de juzgado de guardia, que provocó las iras en los tendidos y los gritos de "fuera, fuera".

Brindis al ministro de los toros
Con toda justicia, aunque uno se pone a pensar si, en estos problemáticos y desairados tiempos, no sería mejor expresar la cólera contra banqueros, especuladores, tiburones financieros y políticos responsables de la crisis económica y de tantas estrecheces no sólo para los desfavorecidos, sino para la inmensa mayoría de los españoles, tan resignados ellos. Pero, en fin, tras la filosofía inútil, volvamos a la realidad torera y olé.

Y ésta nos dejó una actuación de solvencia, técnica y valor por parte de Gallo (en la foto aguantando una tremebunda colada), que ya se lució en lo único interesante con el capote en un ajustadísimo quite por chicuelinas al primero de Díaz. El salmantino, que brindó su bicorne inicial al ministro Wert, también valiente a la hora de defender sin complejos la Fiesta -aunque hubiera sido más lógico hacerlo en un festejo de recortes-, tragó los hachazos de este bicho, que se le coló por los dos pitones e incluso fue capaz de extraerle algunas suertes de ortodoxia al natural y en redondo a las que añadió trincherillas y desprecios de sabor.

Por idéntico camino quería ir con el que cerró función, de igual cabeza derrotona, pero el animal se vino abajo en el último tercio, negándose a embestir, y Gallo se desilusionó. Y mención muy especial para su picador José Ney, también pleno de torería, excepcional con el manejo del caballo y con la colocación de la puya. El tercer espada, el artista Curro Díaz, también se desilusionó con un lote que se rajó ante la muleta y que sólo le permitió despenarlo con dignidad.

Ficha de la corrida
Toros de EL VENTORRILLO, con trapío, de cabezas ofensivas, mansos, fuertes y correosos; 2º, 3º y 6º, peligrosos. JULIO APARICIO: bronca; bronca. CURRO DÍAZ: silencio; silencio. EDUARDO GALLO: ovación y saludos; silencio tras aviso. Plaza de Las Ventas, 15 de mayo. 6ª de Feria. Casi lleno.




(Foto: Javier Arroyo)






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